Mi?rcoles, 13 de junio de 2018


Olvidados abecedarios

 

Escribo en el vaho de un cristal,

ambiciono vivir la palabra

sentir

en la palma de la mano

resbalar al frío verbo,

aprehender

ese pensamiento que raya con la somnolencia,

negro sobre negro,

sin remembranza,

sin remordimiento,

confinarlo todo en una vasija de barro,

el redivivo barro del primer Adán…

 

Escarbo en olvidados abecedarios

tras los vestigios del primitivo verso.

 

Al calor febril de una mano, resuda el cálamo

sobre macilento papel

palabras que no terminan de secarse…

se hace la espera lamento,

y, en tan íntimo compromiso,

seduce el viento a la hierba…

… despinto el viento, despinto la hierba, mas

huérfana queda la anacrónica búsqueda,

ni siquiera un arañazo en la piel

que ponga en evidencia el dolor de la verdad,

el dolor del vacío que deja a su paso la ausencia.

Y tras el huero conato,

la pluma que tiempo atrás

formó parte de un blanco graznido,

hoy, cangrejo sobre arena,

escribe hacia atrás,

desdiciendo lo expresado

sin otro fin que enmascarar lo dicho,

pisoteando la palabra,

anquilosando lo ocurrido.

 

Encallado en un mar de borrones en papel,

busco y rebusco el verso

antes de que se yerga,

cuando todavía está en su forja… aún sin forma.

 

Desciendo en quejumbrosa jaula,

hacia donde la vida se vuelve desamparo…

y a mi vuelta, en mi mano ensangrentada

aferro una lasca de carbón

con la que escribiré luz en las paredes

de una casa abandonada.

Busco y rebusco,

y en mi propio asombro

tropiezo

sin terminar de comprender

cómo del fondo del mismo tintero

emergen arma y flor.

Busco y rebusco

en la corteza de un olmo que languidece

por la punta de una navaja,

acero frío

con el que alguien ilustró su amor…

 

Regreso de tan velados orígenes,

donde las palabras son transparentes,

transparencia tras la que se oculta

toda mentira, toda verdad.

Hago mío el silencio ancestral

del musgo sobre la piedra;

el sonido articulado

de una sombra al desperezarse;

lo que dice murmurando

una hoja cuando cae;

y escribo hasta rozar el hastío,

hasta la fatiga,

hasta el sopor que me acerca al sueño;

escribo de puntillas…

con las letras separadas y las palabras unidas.

Escribo una y otra vez, una y otra vez

la misma palabra,

una palabra que leo

una y otra vez, una y otra vez

hasta desgastarla.

Escribo con el propósito de no volver a nacer,

de llenar un folio y arrojarlo al mar,

al vaivén…

que todo lo dicho, que todo lo hecho

tenga sabor a sal.

 

Balbuceo… palabras escritas,

miríada de vocablos por los que trepo

para una vez en lo más alto saltar, saltar

sin tener nada que pronunciar.

 

Escribo para dejar de escribir…


Publicado por Atreyu15 @ 20:58  | La mirada del Lobo
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Comentarios
Publicado por violemivi
Jueves, 14 de junio de 2018 | 11:35

Buenas!!!! que gusto verte por aqui @Atreyu15

Espero que todo esté bien.

Un besito