Jueves, 28 de agosto de 2008





Hermano, tú que tienes la luz, dame la mía.
Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.
Voy bajo tempestades y tormentas
ciego de ensueño y loco de armonía.

Ese es mi mal. Soñar. La poesía
es la camisa férrea de mil puertas cruentas
que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas
dejan caer las gotas de mi melancolía.

Y asi voy, ciego y loco, por este mundo amargo;
a veces me parece que el camino es muy largo,
y a veces que es muy corto...

Y en este titubeo de aliento y agonía,
cargo lleno de penas lo que apenas soporto.
¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?



Tags: Poesía, Literatura, Rubén Darío, Nicaragua, Tristeza, Melancolía

Publicado por Nereida4 @ 18:11  | Literatura
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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 16 de mayo de 2012 | 21:51

MUY LINDO ..

Publicado por Invitado
Viernes, 05 de febrero de 2016 | 13:19

El poema dice "mil puntas cruentas", no mil puertas cruentas. Favor corregir.