viernes, 02 de noviembre de 2007





Vengo del fondo oscuro de una noche implacable
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazón humilde se detiene en tu puerta
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizás tu alma está abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto... ¡porque estaba contigo!


Tags: Poesía

Publicado por Nereida4 @ 23:00  | Literatura
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Comentarios
Publicado por violemivi
viernes, 09 de noviembre de 2007 | 13:05
Que bonita!!!
Felicitaciones por la poesia.
Un saludo para todos
Publicado por Olivia07
sábado, 10 de noviembre de 2007 | 3:00
precioso poema, y muy bonito blog, cariños y besos.AdrianaChica
Publicado por TALASIL 96
jueves, 29 de noviembre de 2007 | 19:27
ME HA PARECIDO PRECIOSA SIGUE ASÍ RebotadoAngelito
Publicado por ediblan
martes, 04 de diciembre de 2007 | 9:52
HOLA, NEREIDA:
SALUDOS DE UN AMIGO QUE HA LEÍDO TU POESÍA Y LE HA LLEGADO. TE DESEO PROSPERIDAD EN TU VIDA LITERARIA Y PERSONAL. aBRAZOS.RebotadoVacilando