Lunes, 27 de agosto de 2007




Como la arena deslizándose entre los dedos,
como el sol acariciando las montañas,
como el agua flotando de los manantiales,
así me sentía yo con su mirada.
Así me sentía; vulnerable.
Llena de amor, de pasión incontrolada,
de miedos y ansiedades
alimentados por falsas esperanzas.

Como un barquito de papel
en alta mar
sin timón ni marinero,
a punto de naufragar
mi corazón estaba.

Y llegó ÉL.
Como una paloma visitó mi vida,
tranquila y apaciblemente se anidó en mi alma,
dando paz y color
a una existencia estancada.

Empecé a sentir su mirada,
sus caricias sobre mi piel,
sus húmedos y calientes besos,
que me hacían estremecer.

El agua ya no flotaba,
la arena ya no se deslizaba,
pero tenía siempre un gorrión alegre en mi ventana.

Dejé de sentirme triste,
dejé de sentirme desgraciada,
dejé de soñar despierta,
y pensar en el mañana,
un mañana donde siempre tenga
un gorrión alegre en mi ventana.

Ahora, el sol sigue acariciando las montañas,
tengo un gorrión alegre en mi ventana.






Escrito por Asturgirl


Comentarios
Publicado por Invitado
Sábado, 08 de septiembre de 2007 | 11:49
Una poesia muy romantica que te hace extremecer.