Jueves, 23 de agosto de 2007
Imagen

Dibujo realizado por Eduardo Antonio, un amigo de Pontevedra.


La ley era muy estricta. En el patio, apoyado en un muro húmedo, contemplaba el amanecer mientras apuraba el último cigarro; una última bocanada con la que calentar su aterido cuerpo y deshacerse del tembleque que se había apoderado de él. Contempló la espiral de humo evadirse tras los muros; aplastando la colilla contra el suelo miró resignado al frente.

El patio se llenó con el sonido de unos disparos. Sintió un repentino vértigo mientras la colilla, a sus ojos, se hacía cada vez más grande. Aún exhalaba la última calada cuando un soldado se le acercó y le otorgó el tiro de gracia.
Publicado por Atreyu15 @ 19:36  | Relatos del blog
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