Con la apertura del nuevo centro comercial se ahorraría mucho tiempo y dinero para el sustento de sus cinco hijos; la paga por su viudedad no daba para mucho. Los atavió como si de un domingo se tratase. Juan, Ana, Luis, y los gemelos de apenas diez meses, siempre la acompañaban.
A su vuelta dejó las bolsas de la compra sobre la mesa de la cocina. Dio de cenar a los gemelos y los acostó mientras les tarareaba una nana. A partir de ahora todo será más barato, pensaba mientras recogía la compra y aprovechaba las bolsas vacías para deshacerse de la ropa y juguetes de los tres mayores.