jueves, 02 de agosto de 2007
Dio por terminada la entrevista; llevaba muchos años haciendo el mismo tipo de preguntas, observando miles de caras, todas diferentes, todas con la misma ansia. El joven que esperaba frente a él tenía dieciocho años, su misma edad cuando le arrestaron en el 68. Vio en aquellos ojos el espíritu rebelde necesitado de cambiarlo todo, de luchar contra todo, de vivirlo todo, sin tener aún muy claro que es ese todo.
Recordó con nostalgia aquella primavera y el esfuerzo realizado para llegar hasta la posición que ahora ocupaba.
Cogió su bolígrafo y escribió en el currículum: no válido.
Publicado por Atreyu15 @ 20:27  | Relatos del blog
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Publicado por Invitado
jueves, 09 de agosto de 2007 | 19:02
El relato podría ser peor, la verdad. Los puntos básicos de mi crítica son los siguientes:
1. Topicazo: no estaría de más obviar las referencias al rollo patatero del 68. Ya cansa.
2. Está bien cierto desánimo; convenientemente dosificado no queda mal. Tampoco está de más disimularlo un poco, aunque entiendo que la reducida extensión que se impone el autor no deja más opción que ir directo al grano. Poca extensión, poca sutileza.
3. El final es lo mejor de todo. Ahí sí hay desánimo, hastío, amargura o lo que sea. Le da el punto estético que desde el principio busca.
Publicado por Atreyu15
jueves, 09 de agosto de 2007 | 20:48
Gracias por comentar el micro. La verdad es que tenía que tratar sobre mayo del 68 y sólo disponía de 600 caracteres incluidos los espacios, y como ves no da para mucho. Intenté reflejar un lejano “después” tratando de huir precisamente de los tópicos de la revolución en sí. El micro fue para un concurso en el que no tuve éxito pues ganó el siguiente relato:
Mi padre se encaramó en el Arco del Triunfo y colocó una bandera rojinegra. Cuando bajó, mamá lo persiguió con la mirada entre la multitud de estudiantes y obreros y no paró hasta que consiguió estar a su altura. Ella, con su acento extranjero, piropeó su valentía. Él, lleno de vanidad, señaló una pegatina de su solapa con la frase "prohibido prohibir", y, aún si conocerla de nada, besó su boca y la citó a las ocho en una barricada del Barrio Latino. Al volverse a encontrar, se refugiaron en la trastienda de la librería española, a la espera de la carga policial. Allí, fui concebido.