El debate era apasionado, las palabras parecían suspendidas en el aire mostrando su magnitud. Los más jóvenes escuchaban con atención, las mujeres intercambiaban miradas a la vez que daban su parecer al resto de los presentes. Asiáticos, europeos… los cinco continentes estaban implicados; pocas eran las ocasiones en que personas tan lejanas se mostraban de acuerdo ante un problema, sin embargo, una mueca de contrariedad se reflejaba en sus rostros.
El llanto de un niño acalló el debate. La niebla se disipaba cuando se iniciaron los balanceos; a su alrededor tan sólo un inmenso océano.