viernes, 20 de julio de 2007
Desde pequeño su madre ya se lo decía: “leer tantos tebeos de Mortadelo no puede traerte nada bueno”. Y quizás tenía razón…

Ahora era un hombre adulto que esperaba paciente, bajo su disfraz de árbol, el momento adecuado para atracar la sucursal de aquel banco. No le molestó nada el perro de cara arrugada que a tres patas depositó una meada a sus pies, ni tan siquiera el joven que, navaja en mano, grabó unas iniciales sobre su omoplato; fueron los empleados de jardinería y la minuciosa poda que llevaron a cabo lo que le hizo gritar cuando cortaron uno de sus dedos.

Fue detenido y juzgado, de poco sirvieron las protestas de Greenpeace. Actualmente cumple su condena plantado en el botánico de Nueva York.

PD Basado en un hecho real.
Publicado por Atreyu15 @ 13:51  | Relatos del blog
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