Mi?rcoles, 11 de julio de 2007
Los invitados llegaron a casa a la hora prevista. ?ngela y yo les recibimos encantados. La cena fue exquisita. La conversaci?n brillante y entretenida hasta que las copas comenzaron a hacer efecto.
Entonces se iniciaron esos peque?os altercados que son fruto de las envidias y las maledicencias y que lastran las amistades por largas que sean.
Yo, como siempre, me qued? dormido. Para las copas soy un desastre.
Cuando despert?, con el sol en la ventana y la ma?ana del domingo muy avanzada, tard? un rato en percatarme del desastre en que se hab?a convertido el sal?n. Todo estaba destrozado.

En la alfombra pis? una enorme mancha que me pareci? de sangre. La mancha se repet?a en las paredes. Llam? a ?ngela, angustiado.
La casa estaba vac?a y lo que de ella pude ver, hasta que son? el tel?fono, en parecidas condiciones al sal?n.
El timbre del tel?fono acrecent? el dolor de cabeza que, se apoderaba de m?. Me llev? la mano a ella y sent? un bulto pegajoso. Tem? desvanecerme.
Descolgu? el aparato temblando.
-Ninguno de vosotros me quiso nunca -musit? una voz compungida y llorosa en el auricular, y en seguida escuch? el sonido de un disparo.
Antes de salir al jard?n y observar los cuerpos mutilados que colgaban de los ?rboles dej? caer el tel?fono con la sensaci?n de que el aroma quemado de la p?lvora abrasaba mi mano.
Publicado por Atreyu15 @ 20:27  | Micro-relatos
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 26 de enero de 2010 | 17:16
Impreionante!!!