Bueno, como el anterior micro me dejó mal sabor de boca aquí os dejo otro.
Aquel hombre pasó toda su vida entre libros, pergaminos y cualquier variedad que pueda conocerse de papel impreso; hasta su piel asumió el color de un folio descolorido por el tiempo. Rondaba los setenta años cuando conoció a Maria, de ella recibió su primer y último abrazo; se quedó arrugado como una hoja de papel.
Fue incinerado, parecía lo más lógico.