Dedicado a Cristina
Aplicaciones terapéuticas
La técnica de la acupuntura se aplica en Oriente a un gran número de enfermedades internas y externas, orgánicas y funcionales, que resulta imposible de enumerar, y casi siempre con un efecto rápido y duradero; pero incluso en Occidente, donde predomina la medicina alopática, es cada vez más apreciada su efectividad como analgésico y antiespasmódico, así como regulador y equilibrador del sistema nervioso central, periférico y neurovegetativo.
Entre sus ventajas están la naturalidad, la sencillez y la facilidad de aplicación en cualquier situación, que la hace muy útil ante urgencias o en lugares carentes de una infraestructura sanitaria mínima. Además, la aplicación de las agujas es indolora y segura, pues si es aplicada por manos expertas, no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios. Tampoco produce efecto placebo, como muchos especialistas han querido alegar; y se tienen evidencias sobradas de su eficacia incluso en animales como las vacas, a las que los propios chinos pinchan para aumentar la secreción láctea.
Las agujas filiformes
Normalmente son de acero inoxidable, aunque a veces son de plata, oro o aleación. Las hay de diferentes longitudes y diámetros, pero el diámetro más utilizado es de 0,26mm. Constan de cinco partes: el mango, envuelto de hilo de cobre o de aluminio; el extremo del mango, de forma redondeada; la punta de la aguja, que es la parte más afilada; el cuerpo; y la raíz, donde se une el mango con el cuerpo.
El método de punción y la profundidad varían según el punto o según se quiera tonificar, regular o dispersar. Después de introducir la aguja se efectúan ciertas manipulaciones para que el paciente tenga una reacción: es lo que se llama manipular la aguja. La retención de las agujas suele ser de 10 a 20 minutos, según el caso.
Cuando la aguja llega a la profundidad correcta, el paciente puede sentir entumecimiento, tumefacción, hormigueo y pesadez en el sitio punzado. El médico debe de notar una fuerza de resistencia contra la aguja; esto se conoce como la reacción de la aguja o la llegada del qi. Cuando no llega el qi, el médico siente relajación y deslizamiento de la aguja, y el paciente apenas siente nada. Hay un dicho chino que reza: cuando llega la energía, la sensación del médico es como si el pez hubiera mordido el anzuelo.
La moxa
Las técnicas básicas de moxibustión son dos: la moxa directa y la indirecta, y en habas se emplea un cilindro llamado moxa, que suele prepararse con hojas secas y desmenuzadas de la planta sisim o hierba de San Juan (Artemisa vulgaris). La moxa directa se refiere a la aplicación de moxa o conos de moxa directamente sobre la piel.
Antiguamente, en algunos casos se provocaba cicatriz para obtener mejores resultados. La moxa indirecta quiere decir que entre la piel y la moxa se interpone jengibre, ajo o sal. La moxa más habitual se realiza mediante moxa en forma de cigarrillos. Se puede hacer con un cigarro de hierba de San Juan o con polvo de la misma planta.
Hay diferentes formas de aplicación: con calor templado, aproximando el cigarrillo a la piel medio o un centímetro, sin quemarla. O bien, en forma de picoteo, es decir, moviendo el cono de arriba abajo o de un lado al otro, sin que se requiera una distancia fija.
También se puede realizar mediante soportes metálicos, de madera o de plástico. Por último, se puede realizar en combinación con la acupuntura, y de resultados óptimos como analgésico en dolencias varias, así como en los tratamientos de malestares crónicos, como la artritis. Mientras la aguja está insertada, se puede colocar un trozo de moxa encendida o un cigarrillo próximo a la aguja, para que el calor penetre en profundidad.
Otros métodos de tratamiento
Existen varias maneras de aplicar la acupuntura. Aunque las más comunes son la punción con agujas filiformes y la moxibustión, con la que suele combinarse, lo cierto es que los principios que encierra el arte de la acupuntura no se concretan sólo en estos dos métodos tradicionales.
Las agujas calientes. Esta terapia consiste en tratar al paciente por medio de una aguja calentada al fuego vivo, con la cual se pincha rápidamente en ciertos puntos elegidos, por lo general en casos de dermatosis y en síndromes de frío y de insuficiencia.
La acupuntura intradermal y subcutánea. Se utilizan agujas finas de material específico, y se pincha superficialmente. También se pueden implantar durante cierto tiempo, sujetas con un trozo de esparadrapo. Se utiliza para tratar enfermedades crónicas o rebeldes.
La terapia de acupuntura cutánea. También conocida como la acupuntura de las siete estrellas o acupuntura infantil, porque al pinchar no se produce dolor. Consiste en aplicar punciones sobre la piel sin herirla. Para ello se realizan movimientos rítmicos de martilleo de manera precisa y superficial, y levantando con rapidez y habilidad. La punta de la aguja debe tocar la piel siempre en ángulo recto.
La electroacupuntura. Desarrollada sobre la base de la acupuntura, se usa como método terapéutico debido al efecto general producido al pinchar en los puntos de los meridianos para provocar estimulación eléctrica. Se sustituye por las manipulaciones efectuadas por el terapeuta.
La digitopuntura. Consiste en presionar ciertos puntos o partes del cuerpo con los dedos, en lugar de con las agujas. Se utilizan, sobre todo, las puntas del pulgar y del dedo medio. Es segura, simple, fácil de aplicar y muy útil en caso de emergencia, ya que no se necesitan instrumentos.
Las ventosas. Consiste en utilizar ventosa haciendo que se peguen al cuerpo para que se produzca equimosis, si es preciso, para tratar distintas dolencias, y entonos los casos en los que haya bloqueo de energía, estancamiento de sangre y factores patógenos externos. Existen diferentes técnicas: pueden fijarse sobre la piel, combinarse con sangría o acupuntura, poner y quitar rápidamente, mover cuando las ventosa están engrasadas, etc.
La inyectopuntura. Es la terapia por medio de inyecciones en los puntos de acupuntura. Se pueden inyectar medicamentos, agua o suero fisiológico, oxígeno, líquido tisular, sangre, vitaminas, etc. Combina la teoría básica de la medicina tradicional china con la farmacología moderna.
La laserpuntura. Se actúa sobre los meridianos y los puntos mediante la luz del láser, el calor, la presión y el efecto magnético. Es un método aséptico e indoloro, con resultados satisfactorios en enfermedades difíciles de curar con otros medios terapéuticos.
La magnetopuntura. Terapia basada en los efectos de las acciones del campo magnético sobre los meridianos. Se aplican rodajas magnéticas o agujas intradermales con la rodaja de imán sobre la cabeza de la aguja, enganchadas con esparadrapos, en los puntos acupunturales o en los puntos auriculares.
La craneopuntura. Consiste en pinchar zonas del cráneo, y se emplea para tratar neuropatías con origen en el sistema nervioso central, para enfermedades psíquicas y como anestésico o analgésico. No se basa en la teoría de los meridianos, sino en una relación neurológica.
La cromopuntura. Es la terapia mediante la luz del color correspondiente. Es un método indoloro, aséptico y sin efectos secundarios, pero no es aplicable en cualquier circunstancia, como el tradicional, pues se necesita poseer el aparato y saber hacerlo funcionar.
La anestesia acupuntural. Con la anestesia acupuntural el paciente se mantiene consciente durante toda la operación, de modo que le es posible colaborar con el cirujano. Produce pocas perturbaciones fisiológicas y permite una rápida recuperación. Los mejores resultados se obtienen con la electropuntura.