sábado, 26 de mayo de 2007
En un cajón hay un puñal. Fue forjado en Toledo, a fines del siglo pasado; Luis Melián Lafinur se lo dio a mi padre, que lo trajo del Uruguay; Evaristo Carriego lo tuvo alguna vez en la mano.

Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él; se advierte que hace mucho que lo buscaban; la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera; la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina.

Otra cosa quiere el puñal. Es más que una estructura hecha de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un fin muy preciso; es, de algún modo eterno, el puñal que anoche mató un hombre en Tacuarembó y los puñales que mataron a César. Quiere matar, quiere derramar brusca sangre.

En un cajón del escritorio, entre borradores y cartas, interminablemente sueña el puñal con su sencillo sueño de tigre, y la mano se anima cuando lo rige porque el metal se anima, el metal que presiente en cada contacto al homicida para quien lo crearon los hombres.

A veces me da lástima. Tanta dureza, tanta fe, tan apacible o inocente soberbia, y los años pasan, inútiles.

Publicado por Atreyu15 @ 16:28  | Micro-relatos
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Publicado por Invitado
lunes, 24 de septiembre de 2007 | 20:57
Sencillo y genial, como tantos escritos de Borges. En tan pocas líneas adquirimos la sensación del puñal buscando un auténtico usuario que sepa y quiera, o tenga el valor, de darle el uso para el que fue creado. Por nuestra imaginación pasan raudos temas tan recurrentes en Borges como la muerte, la trivialidad del tiempo, y la evocación de los tigres. Y vienen a nuestra mente situaciones tan recurrentes en la historia del hombre como son la guerra, con sus muertos anónimos, y la traición, con sus asesinos anónimos.
Todo ello en casi menos líneas de las que ocupa este comentario, intrascendente e infimo.
Eso es arte.Eso es buena literatura. Eso es, en definitiva, Borges. Seguid descubriéndolo en toda su obra (Cuentos, Ensayos, Poesía). Disfrutaréis del placer de leer y pensar.

Jose de Madrid.
Publicado por Invitado
miércoles, 26 de agosto de 2009 | 20:48
Borges era genial, pero no quiere decir que "todos" sus escritos sean geniales, seguro que Borges era más autocritico que sus lectores.