Me convenzo ahora de que la brevedad es una entelequia cuando leo una línea y me parece más larga que mi propia vida, y cuando después leo una novela y me parece más breve que la muerte.
Este cuento es genial, auténtico haiku de la narrativa. La brevedad es el alma del ingenio, decía Shakespeare. Y digo yo: !tenía que ser Gabriel Jiménez Emán: Humoroso, e ingeniado escribidor de serias tomaduras de pelo. Gracias Atreyu.
Publicado por LIR
lunes, 23 de marzo de 2009 | 21:51
La brevedad es el suspiro del alma y el encanto del entendimiento en aproximación al ser.