Cuando tembléis de alegría, mirad en lo hondo de vuestro corazón y comprobaréis entonces que sólo aquello que os ha dado tristeza os está devolviendo alegría:
Cuando tembléis de tristeza, mirad nuevamente vuestro corazón, y comprobaréis que estáis llorando por lo que antes fue vuestra alegría.
El profeta. De la alegría y la tristeza.
Puedo hablaros del bien que hay en vosotros, no del mal.
Porque ¿qué es el mal sino el bien torturado por su propia hambre y por su propia sed?
El profeta. Del bien y de mal.