Martes, 01 de mayo de 2007
Orlando Goicoechea reconoce las maderas por el olor, de qu? ?rboles vienen, qu? edad tienen, y oli?ndolas sabe si fueron cortadas a tiempo o a destiempo y les adivina los posibles contratiempos.

?l es carpintero desde que hac?a sus propios juguetes en la azotea de su casa del barrio de Cayo Hueso. Nunca tuvo m?quinas ni ayudantes. A mano hace todo lo que hace, y de su mano nacen los mejores muebles de La Habana: mesas para comer celebrando, camas y sillas que te da pena levantarte, armarios donde a la ropa le gusta quedarse.

Orlando trabaja desde el amanecer. Y cuando el sol se va de la azotea, se encierra y enciende el video. Al cabo de tantos a?os de trabajo, Orlando se ha dado el lujo de comprarse un video, y ve una pel?cula tras otra.

No sab?a que eras loco por el cine le dice un vecino.

Y Orlando le explica que no, que a ?l el cine ni le va ni le viene, pero gracias al video puede detener las pel?culas para estudiar los muebles.
Publicado por Atreyu15 @ 18:38  | Micro-relatos
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 23 de marzo de 2010 | 22:35
Me parece un relato bastante ironico :f)
Publicado por Sirio por troyano
S?bado, 27 de marzo de 2010 | 17:49
Parafraseando al anterior comentario... "me parece..." una mierda la vida del carpintero, no disfruta, vive para el trabajo. Comentando de lo que habla el narrador, no?
Publicado por marpodpo
Mi?rcoles, 15 de septiembre de 2010 | 16:23

Hola, desconocido, es muy lindo el cuento. ¿Podrías pasar el dato del libro en el que fue publicado, o cuál es tu fuente? ¡Gracias!