viernes, 20 de abril de 2007
Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática.
De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:
¡Qué sintagma!
¡Qué polisemia!
¡Qué significante!
¡Qué diacronía!
¡Qué exemplar ceterorum!
¡Qué Zungenspitze!
¡Qué morfema!
La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.
Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: ''Cosita linda".
Publicado por Desconocido @ 18:02  | Micro-relatos
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Publicado por Vicente Ytusaca
miércoles, 23 de mayo de 2007 | 7:03
Entiendo que un texto literario es el princio de otro, pero, Benedetti es un jodido que malogra el instito de escribir, pues no creo q se le puede superar...
Publicado por Invitado
viernes, 25 de junio de 2010 | 19:16

No conocía el texto y me gustó mucho. Me hizo reír -que no es poco, hoy día-. Gracias por publicarlo,

Viviana F.