Domingo, 15 de abril de 2007
Mientras ?estudiaba? los verbos de franc?s, su mirada se perd?a en la vieja casa de la esquina. Le resultaba bastante extra?o que siguiera en pie, aunque viv?a gente, pero ya las viejas casas de su barrio se hab?an echado abajo y hab?an construido modernos pisos.
Aquella casa le parec?a una maravilla de la posguerra. Era de color amarillo desgastado por los a?os y el descuido, los grandes parchetones de la casa le daban un aspecto encantado. En su parte delantera hab?a un enorme jard?n, las plantas eran tan tupidas que no se pod?a ver el interior. Pero ella si lo pod?a ver desde su ventana, ve?a el interior de aquel bello jard?n, se imaginaba que en las noches de verano la humedad de las plantas te rozaba la piel y el olor de las flores te ahogaba. Pod?a ver en su retina como los vivos colores la rodeaban y el zumbido de los grillos penetraba en los o?dos, sent?a en la garganta el graznar de las golondrinas, notaba la hierba h?meda en sus pies descalzos y como las hormigas le hac?an cosquillas entre sus dedos. Mir? hacia la puerta, supuso que era blanca porque la humedad hab?a arrancado el color de la puerta, entr? y vio a una viejecita sentada en su sill?n de orejeras que hab?a sido arrastrado hacia la ventana para ver el jard?n. La viejecita estaba enlutada de los pies a la cabeza, su pelo era gris y ralo; ella recordaba muchas veces aquella melena de su juventud negra y brillante que cuando soltaba su mo?o le llegaba hasta la cintura y aquellos hoyuelos que le sal?an cuando sonre?a ahora se hab?an ca?do por la gravedad y formaban en su rostro un aspecto de b?xer trist?n. En su frente se reflejaban las preocupaciones e injusticias que hab?a sufrido a lo largo de su vida s?lo por ser mujer. Sus manos siempre finas y cuidadas hab?an ca?do en la jaula de la vejez. En sus labios, ahora agrietados, murmura en silencio los nombres de los que quiso y odi?, de los que la amaron y repudiaron por ser como es y en su mirada, amarillenta ya, miran fijamente hacia la ventana buscando las respuestas que hoy y siempre se preguntaron los grandes pensadores. Mir? a su alrededor, la habitaci?n estaba siendo alumbrada por una bombilla desnuda en el techo. El sal?n estaba decorado de forma antigua con grandes muebles de madera oscura y con enormes estanter?as donde descansaban libros que suspiraban porque unas manos volvieran a leerlos; ella los mir? con detenimiento dejando a la viuda olvidada. Algo llam? su atenci?n, un brillo met?lico al fondo de la sala, se acerc? con tranquilidad, no hab?a prisa, disfrut? del olor a biblioteca que hab?a en el sal?n y de c?mo la luz dorada de la bombilla inundaba la sala y del murmullo del reloj de cuco y de su olvidada y nueva amiga. Vio unos portarretratos, demasiados adornados para su gusto, con enormes florerillas que reptaban por el marco rodeando as? la pareja de novios que le miraban sonrientes. Ella quiso sentir el contacto del fri? metal, alarg? su mano?
?PAM! la puerta se abri? y con ella vino la realidad.

Autor: Carpemdiem
Comentarios
Publicado por Atreyu15
Domingo, 15 de abril de 2007 | 17:51
Un relato descriptivo que me ha gustado. Con tu narraci?n consigues que el lector visualice la escena. Tambi?n me agradaron algunas de las met?foras utilizadas.
Como te habr?s dado cuenta me he tomado la licencia de ?corregir? alguna cosilla (signos de puntuaci?n).
Gracias, Carpemdiem, por colaborar en nuestro blog, eres la primera persona en abrir ?el caj?n de los invitados?.
Te animo a que sigas escribiendo y envi?ndonos tus relatos ;-)
Publicado por Manchurri
Domingo, 15 de abril de 2007 | 18:52
Gracias por el relato, me ha recordado otras casas que vi desde otras ventanas, aunque nunca estudi? verbos de frances.
Publicado por Invitado
Jueves, 19 de abril de 2007 | 15:14
seguro que eres muy,muy joven. Si es as?, la redacci?n es muy bonita y tu profesor te dar? la enhorabuena.
Publicado por Invitado
Domingo, 10 de junio de 2007 | 21:27
la verdad es que puedo presumir de juventud y valentia no como otros:c)
Publicado por Invitado
Domingo, 11 de mayo de 2008 | 15:36
:7]