viernes, 13 de abril de 2007
Situada a una altura de cien metros sobre el nivel del mar, en el cabo Torres, es uno de los hermosos lugares con los que cuenta Gijón. En un día despejado la vista y el alma pueden recorrer, de este a oeste, infatigables kilómetros de belleza con los que embelesarse mientras el propio cuerpo se embriaga del desbocado aire que peina el lugar.

Allí se encuentran los restos de lo que fue un antiguo castro prerromano llamado Noega, que con el paso del tiempo y tras la conquista romana del territorio fue abandonado desplazándose la población hacia el cerro de Santa Catalina dando origen a Gigia (actual Gijón).

En 1982, por fin, el ayuntamiento se decide a “rescatar” los restos del que es considerado uno de los más importante yacimientos prerromanos de la península. Actualmente se han escavado unos 5000 metros cuadrados de una superficie de 50000.
Para mi gusto lo que en este lugar se hizo es simplemente un trabajo miserable, cosa que no es de extrañar pues en Gijón se crean miles de faraónicos proyectos que se difunden a bombo y platillo y que con el paso del tiempo se quedan en nimiedades, eso si se llegan a realizar. No sé si se puede decir que tenemos una “impureza” de gobernantes (por si acaso no lo digo) pero es que, la verdad, no respetan para nada la historia de Gijón, es una pena. Bueno, os cuelgo algunas fotos de lo que fue el paseo por la zona.

Ascendemos por una sinuosa alfombra de asfalto envueltos entre los aromas de una indecisa primavera y siempre acompañados por las inquietas sombras de una pareja de rapaces que parecen jugar en acompasados vuelos para deleitarnos. A la vuelta de un recodo unos relinchos acaparan toda nuestra atención.
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Poco antes de la cima una vista del puerto marítimo de Gijón, El Musel, al fondo dos de las playas de la ciudad. Es una lástima que la bruma no deje ver el paisaje.
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Ya casi llegamos, tras una de las gigantescas “burbujas de gas” se pueden divisar restos de la antigua muralla.
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Entrada del parque arqueológico. Muralla y parte del foso defensivo del asentamiento.
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Otras dos instantáneas de lo que fue valuarte de Noega.
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Vista parcial del parque. Al fondo a la derecha, el museo integrado en lo que fue un bunker en la Guerra Civil.
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Dos réplicas de casas, antes y después de la romanización.
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Vista desde el interior de la casa nativa.
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Aspecto de una de las viviendas romanas.
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Uno de los aljibes con los que consta el asentamiento.
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Parte de los depósitos de gas. Se merecen una foto.
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Y aquí me despido. Espero que en mi siguiente paseo hasta la Campa pueda ofreceros más y mejores fotos, todavía queda mucho que captar con la cámara. Ahora, un cigarrillo y hasta la próxima. Un saludo.
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Publicado por Atreyu15 @ 17:25  | La mirada del Lobo
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Publicado por Manchurri
domingo, 15 de abril de 2007 | 19:05
Muy bueno Atreyu, ya iba siendo hora de volver a los artículos gráficos, un reportero siempre viene bien, y a mi que estoy lejos de la tierra verde, siempre me gusta ver fotos de aquella tierra.
Publicado por Atreyu15
lunes, 16 de abril de 2007 | 13:23
Hola Manchurri, el paseo merece la pena ya sólo por el lugar, aunque también es cierto que esperaba encontrar un parque arqueológico más vistoso.
Jajajaja, seguiré con mis “prácticas de reportero” en cuanto tenga ocasión, Asturias mola Sonrisa Gigante