El único hombre sobre la Tierra comió hasta saciarse. Como colofón, una atractiva camarera le sirvió de postre una gran manzana roja de apetitoso y sensual aspecto de la cual apenas quedaron las pepitas. Cuando le presentaron la factura quiso protestar por el abusivo precio de las viandas pero sus quejas fueron desoídas.
Pagó religiosamente.