Un día despues de 30 años, descubrí que la ciudad estaba ante mis ojos, y al fin me di cuenta que habìa estado nadando en un mar de esperanza y fue muy tarde para salvar a todas las almas que se ahogaban en un mar de una ilusa desilusiòn y que fingían contagiosamente estar a salvo por la tan embriagante cercanía de la tan esperada e inalcansable orilla.Lo que mas me duele es que cuando alcance la orilla y me quice devolver a salvarlos a todos simplemente fue muy tarde, porque muerieron pensando que estaban a punto de alcanzar la orilla que simplemente simpre existió debajo de sus pies, pero nunca se les ocurirrió pararse y tratar de tocar el fondo que desde el momento de la partida los acompañó en el forndo de sus corazones.