Ahí va un epigrama, solo para volver.
Fue escrito a finales del 19.
Yendo en el mismo vagón
con Juana, el conde del Álamo
sintió tal voraz pasión
que le dijo de rondón:
¿Iremos juntos al tálamo?
el tálamo - creyó Juana
que era una estación lejana -
y le contestó: - No tal;
yo voy solo al Escorial,
a la casa de mi hermana.