Jueves, 22 de febrero de 2007
Y el silencio reinaba en la Casa del Juicio, y el Hombre compareci? desnudo ante Dios.
Y Dios abri? el Libro de la Vida del Hombre.
Y Dios dijo al Hombre:
-Tu vida ha sido mala y te has mostrado cruel con los que necesitaban socorro, y con los que carec?an de apoyo has sido cruel y duro de coraz?n. El pobre te llam? y t? no lo o?ste y cerraste tus o?dos al grito del hombre afligido. Te apoderaste, para tu beneficio personal, de la herencia del hu?rfano y lanzaste las zorras a la vi?a del campo de tu vecino. Cogiste el pan de los ni?os y se lo diste a comer a los perros, y a mis leprosos, que viv?an en los pantanos y que me alababan, los perseguiste por los caminos; y sobre mi tierra, esta tierra con la que te form?, vertiste sangre inocente.
Y el Hombre respondi? y dijo:
-Si, eso hice.
Y Dios abri? de nuevo el Libro de la Vida del Hombre.
Y Dios dijo al Hombre:
-Tu vida ha sido mala y has ocultado la belleza que mostr?, y el bien que yo he escondido lo olvidaste. Las paredes de tus habitaciones estaban pintadas con im?genes, y te levantabas de tu lecho de abominaci?n al son de las flautas. Erigiste siete altares a los pecados que yo padec?, y comiste lo que no se debe comer, y la p?rpura de tus vestidos estaba bordada con los tres signos infamantes. Tus ?dolos no eran de oro ni de plata perdurable, sino de carne perecedera. Ba?aban sus cabelleras en perfumes y pon?as granadas en sus manos. Ung?as sus pies con azafr?n y desplegabas tapices ante ellos. Pintabas con antimonio sus p?rpados y untabas con mirra sus cuerpos. Te prosternaste hasta la tierra ante ellos, y los tronos de tus ?dolos se han elevado hasta el sol. Has mostrado al sol tu verg?enza, y a la luna tu demencia.
Y el Hombre contest?, y dijo:
-S?, eso hice tambi?n.
Y por tercera vez abri? Dios el Libro de la Vida de Hombre.
Y Dios dijo al Hombre:
-Tu vida ha sido mala y has pagado el bien con el mal, y con la impostura la bondad. Has herido las manos que te alimentaron y has despreciado los senos que te amamantaron. El que vino a ti con agua se march? sediento, y a los hombres fuera de la ley que te escondieron de noche en sus tiendas los traicionaste antes del alba. Tendiste una emboscada a tu enemigo que te hab?a perdonado, y al amigo que caminaba en tu compa??a lo vendiste por dinero, y a los que te trajeron amor les diste en pago lujuria.
Y el Hombre respondi?:
-Si, eso hice tambi?n.
Y Dios cerr? el Libro de la Vida del Hombre y dijo:
-En verdad, deb?a enviarte al infierno. S?, al infierno debo enviarte.
Y el Hombre grit?:
-No puedes.
Y Dios dijo al Hombre:
-?Por qu? no puedo enviarte al infierno? ?Por qu? raz?n?
-Porque he vivido siempre en el infierno -respondi? el Hombre.
Y el silencio rein? en la Casa del Juicio.
Y al cabo de un momento. Dios habl? y dijo al Hombre.
-Ya que no puedo enviarte al infierno, te enviar? al Cielo. S?, al cielo te enviar?.
Y el Hombre clam?:
-No puedes.
Y Dios dijo al Hombre:
-?Por qu? no puedo enviarte al Cielo? ?Por qu? raz?n?
-Porque jam?s y en parte alguna he podido imaginarme el Cielo -replic? el Hombre.
Y el silencio rein? en la Casa del Juicio.
Publicado por Atreyu15 @ 19:46  | Micro-relatos
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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 24 de junio de 2008 | 4:48
Es uno y nada m?s que uno quien crea su cielo o su infierno. El ?nico viaje posible es hacia adentro, como dec?a Doris Lessing.