Jueves, 15 de febrero de 2007
En su peregrinaci?n, el maestro y algunos de sus disc?pulos bajaron de la monta?a al llano y se encaminaron hacia las murallas de la gran ciudad. Ante la puerta se hab?a congregado una gran muchedumbre. Cuando se hallaron m?s cerca vieron un cadalso levantado y los verdugos ocupados en llevar a rastras hacia el tajo a un individuo ya muy debilitado por el calabozo y los tormentos. La plebe se agolpaba alrededor del espect?culo. Hac?an mofa del reo y le escup?an, mov?an bulla y esperaban con impaciencia la decapitaci?n.
-?Qui?n ser? y qu? delitos habr? perpetrado -se preguntaban unos a otros los disc?pulos- para que la multitud desee su muerte con tanto af?n? Aqu? no se ve a nadie que manifieste compasi?n ni que llore.
-Supongo que ser? un hereje -dijo el maestro con tristeza.
Siguieron acerc?ndose, y cuando se vieron confundidos con el gent?o los disc?pulos preguntaron a izquierda y derecha qui?n era y qu? cr?menes hab?a cometido el que en aquellos momentos se arrodillaba frente al tajo.
-Es un hereje -dec?a la gente muy indignada-. ?Hola! ?Ahora inclina su cabeza condenada! ?Acabemos de una vez! En verdad ese perro quiso ense?arnos que la ciudad del Para?so tiene s?lo dos puertas, ?cuando a todos nosotros nos consta perfectamente que las puertas son doce!
Asombrados, los disc?pulos se reunieron alrededor del maestro y le preguntaron:
-?C?mo lo adivinaste, maestro?
?l sonri? y, mientras echaba de nuevo a andar, dijo en voz baja:
-No ha sido dif?cil. Si fuese un asesino, o un bandolero o cualquier otra especie de criminal, habr?amos visto entre las gentes del pueblo pena y compasi?n. Muchos llorar?an y algunos hasta pondr?an el grito en el cielo proclamando su inocencia. Al que tiene una creencia diferente, en cambio, se le puede sacrificar y echar su cad?ver a los perros sin que el pueblo se inmute.
Publicado por Atreyu15 @ 18:23  | Micro-relatos
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