martes, 30 de enero de 2007
Esa mañana, al despertarse, Félix se miró las piernas, abiertas sobre la cama, y, ya dispuesto a levantarse, se dijo: "¿y si dejara la izquierda aquí?" Meditó un instante. "No, imposible; si echo la derecha al suelo, seguro que va a arrastrar también la izquierda, que lleva pegada. ¡Ea! Hagamos la prueba."
Y todo salió bien. Se fue al baño, saltando en un solo pie, mientras la pierna izquierda siguió dormida sobre las sabanas.
Publicado por Atreyu15 @ 13:31  | Micro-relatos
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Comentarios
Publicado por Manchurri
domingo, 04 de febrero de 2007 | 9:00
Es una buena idea, a ver si en vez de una pierna, alguna que otra vez puedo dejar en la cama durmiendo la cabeza o el corazón.
Publicado por Invitado
jueves, 16 de abril de 2009 | 9:18
... o el miembro viril.