No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Porque éste, probado por el tiempo, ni falsea, ni adula, ni cede a complicidades culpables.
Más vale un amigo que pariente ni primo.
Alaba la amistad por encima de parentesco, pues aquélla nace siempre de un sentimiento real verdadero.
Entre amigos y soldados, cumplimientos son excusados.
Dice que ante gente con la que se tiene confianza no son necesarias las cortesías. Aunque también está dicho que: Donde hay confianza da asco.
Al amigo, con su vicio.
Advierte que a los amigos hay que aceptarlos tal como son, aunque se descubra en ellos algún defecto, pues, como dijo Aristóteles: “La amistad… es lo más necesario de la vida”.