Un lobo aullando a la luna nueva. Un vaso vacío plagado de huellas. La pluma de un ave que el viento arrancó y se mece en el aire con rumbo incierto. Un mensaje sin destinatario. Dos pies descalzos que pasean por una playa sin dejar huella. El murmullo de la mar en una mañana húmeda. El pétalo de una flor olvidado entre las páginas de un libro. Un lobo que no quiere saber de ovejas o, quizás, la oveja que hastiada se comió al lobo. La vida vestida de muerte. Un hongo a la sombra de una encina.
Un lobo que se da baños de luna. Un vaso lleno de agua fresca. La caricia que deja una pluma sobre la piel. Una palabra de amor. Dos pies que tejen, en alocado baile, una alfombra de mil colores. Una ola blanca que al romper anega toda la playa. Una flor reposando sobre un libro. Un lobo en lo alto de una montaña. La vida disfrazada de poesía. Un roble en un campo verde.
¿Quién soy…?