Martes, 16 de enero de 2007
Era la ?ltima hormiga de la caravana, y no pudo seguir la ruta de sus compa?eras. Un terr?n de az?car hab?a resbalado desde lo alto, quebr?ndose en varios terroncitos. Uno de ?stos le interceptaba el paso. Por un instante la hormiga qued? inm?vil sobre el papel color crema. Luego, sus patitas delanteras tantearon el terr?n. Retrocedi?, despu?s se detuvo. Tomando sus patas traseras como casi punto fijo de apoyo, dio una vuelta alrededor de s? misma en el sentido de las agujas de un reloj. S?lo entonces se acerc? de nuevo. Las patas delanteras se estiraron, en un primer intento de alzar el az?car, pero fracasaron. Sin embargo, el r?pido movimiento hizo que el terr?n quedara mejor situado para la operaci?n de carga. Esta vez la hormiga acometi? lateralmente su objetivo, alz? el terr?n y lo sostuvo sobre su cabeza. Por un instante pareci? vacilar, luego reinici? el viaje, con un andar bastante m?s lento que el que tra?a. Sus compa?eras ya estaban lejos, fuera del papel, cerca del z?calo. La hormiga se detuvo, exactamente en el punto en que la superficie por la que marchaba, cambiaba de color. Las seis patas hollaron una N may?scula y oscura. Despu?s de una moment?nea detenci?n, termin? por atravesarla. Ahora la superficie era otra vez clara. De pronto el terr?n resbal? sobre el papel, parti?ndose en dos. La hormiga hizo entonces un recorrido que incluy? una detenida inspecci?n de ambas porciones, y eligi? la mayor. Carg? con ella, y avanz?. En la ruta, hasta ese instante libre, apareci? una colilla aplastada. La borde? lentamente, y cuando reapareci? al otro lado del pucho, la superficie se hab?a vuelto nuevamente oscura porque en ese instante el tr?nsito de la hormiga ten?a lugar sobre una A. Hubo una leve corriente de aire, como si alguien hubiera soplado. Hormiga y carga rodaron. Ahora el terr?n se desarm? por completo. La hormiga cay? sobre sus patas y emprendi? una enloquecida carrerita en c?rculo. Luego pareci? tranquilizarse. Fue hacia uno de los granos de az?car que antes hab?a formado parte del medio terr?n, pero no lo carg?. Cuando reinici? su marcha no hab?a perdido la ruta. Pas? r?pidamente sobre una D oscura, y al reingresar en la zona clara, otro obst?culo la detuvo. Era un trocito de algo, un palito acaso tres veces m?s grande que ella misma. Retrocedi?, avanz?, tante? el palito, se qued? inm?vil durante unos segundos. Luego empez? la tarea de carga. Dos veces se resbal? el palito, pero al final qued? bien afirmado, como una suerte de m?stil inclinado. Al pasar sobre el ?rea de la segunda A oscura, el andar de la hormiga era casi triunfal. Sin embargo, no hab?a avanzado dos cent?metros por la superficie clara del papel, cuando algo o alguien movi? aquella hoja y la hormiga rod?, m?s o menos replegada sobre s? misma. S?lo pudo reincorporarse cuando lleg? a la madera del piso. A cinco cent?metros estaba el palito. La hormiga avanz? hasta ?l, esta vez con parsimonia, como midiendo cada s?xtuple paso. As? y todo, lleg? hasta su objetivo, pero cuando estiraba las patas delanteras, de nuevo corri? el aire y el palito rod? hasta detenerse diez cent?metros m?s all?, semica?do en una de las rendijas que separaban los tablones del piso. Uno de los extremos, sin embargo, emerg?a hacia arriba. Para la hormiga, semejante posici?n represent? en cierto modo una facilidad, ya que pudo hacer un rodeo a fin de intentar la operaci?n desde un ?ngulo m?s favorable. Al cabo de medio minuto, la faena estaba cumplida. La carga, otra vez alzada, estaba ahora en una posici?n m?s cercana a la estricta horizontalidad. La hormiga reinici? la marcha, sin desviarse jam?s de su ruta hacia el z?calo. Las otras hormigas, con sus respectivos v?veres, hab?an desaparecido por alg?n invisible agujero. Sobre la madera, la hormiga avanzaba m?s lentamente que sobre el papel. Un nudo, bastante rugoso de la tabla, signific? una demora de m?s de un minuto. El palito estuvo a punto de caer, pero un particular vaiv?n del cuerpo de la hormiga asegur? su estabilidad. Dos cent?metros m?s y un golpe reson?. Un golpe aparentemente dado sobre el piso. Al igual que las otras, esa tabla vibr? y la hormiga dio un saltito involuntario, en el curso del cual, perdi? su carga. El palito qued? atravesado en el tabl?n contiguo. El trabajo siguiente fue cruzar la hendidura, que en ese punto era bastante profunda. La hormiga se acerc? al borde, hizo un leve avance erizado de alertas, pero a?n as? se precipit? en aquel abismo de cent?metro y medio. Le llev? varios segundos rehacerse, escalar el lado opuesto de la hendidura y reaparecer en la superficie del siguiente tabl?n. Ah? estaba el palito. La hormiga estuvo un rato junto a ?l, sin otro movimiento que un intermitente temblor en las patas delanteras. Despu?s llev? a cabo su quinta operaci?n de carga. El palito qued? horizontal, aunque algo oblicuo con respecto al cuerpo de la hormiga. Esta hizo un movimiento brusco y entonces la carga qued? mejor acomodada. A medio metro estaba el z?calo. La hormiga avanz? en la antigua direcci?n, que en ese espacio casualmente se correspond?a con la veta. Ahora el paso era r?pido, y el palito no parec?a correr el menor riesgo de derrumbe. A dos cent?metros de su meta, la hormiga se detuvo, de nuevo alertada. Entonces, de lo alto apareci? un pulgar, un ancho dedo humano y concienzudamente aplast? carga y hormiga.
Publicado por Atreyu15 @ 19:44  | Micro-relatos
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Publicado por Invitado
Martes, 27 de noviembre de 2007 | 18:16
kkk bonita historia
Publicado por Invitado
Jueves, 27 de mayo de 2010 | 16:15
Todos somos peque?as piezas en un gran ajedr?z que es la vida. S?lo 1 puede movernos. Un dedo majestuoso y omnisciente.