He visto a adultos llorar como niños; a niños de mirada serena trabajar como hombres. Vi a una niña que quiso ser princesa, a una princesa hacerse mujer, vi a una mujer desear ser niña otra vez. He visto como cientos de soldados levantaban decenas de casas, pero también vi un hermoso rascacielos sepultar miles de sueños. He contemplado como la muerte se abrazaba con el amor; una calle más abajo, la vida, como siempre loca, mendigaba en un rincón. He visto a una novia llorando desconsolada mientras decía sí a su amor, al mismo tiempo, en otro lado, en un lugar más apartado, personas bailando en torno a un ahorcado carcajeaban llenas de pasión. Vi a un marido maltratar a su mujer y a ésta apalear a su hijo, vi a un niño odiar a la vida; a la vez, a la vuelta de la esquina, una gata ensimismada alimentaba a un cachorro de perro que había sido olvidado por su progenitor.
¡He visto tantas cosas!
Vi a adultos trabajar unidos por una misma empresa; a niños alegres reír sin tregua. He visto una princesa orgullosa de ser mujer. Vieron mis ojos a un soldado segar muchas vidas. He visto un sueño hecho de cristal y hormigón. Contemplé a la muerte secuestrando al amor y, muy cerca, a cuatro pasos, la vida, muy sensata, iba repartiendo razón. He visto a una novia feliz por el sí de su amor, he visto llorar por los muertos que dejan vacío nuestro corazón. Vi a un marido prender una rosa en el cabello de su mujer, a una madre amamantando a su hijo, vi a un niño sonreír lleno de ilusión; he visto a un gato y un perro perseguirse sin condición.
He visto a un ángel sin alas…