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Grisáceo el mar y verde; El aire, igual, lo envuelve. Dios en su cielo llueve. Por la rama del pino Japonés, brota un trino: Pájaro ya en su nido. Entra; es tarde. Las olas, Creciendo con las sombras, Lentas la playa borran. En la ventana abierta De la casa, aún te quedas Sin saber lo que esperas. |