Martes, 19 de diciembre de 2006
Y cuando las tinieblas cayeron sobre la tierra, Jos? de Arimatea, despu?s de haber encendido una antorcha de madera resinosa, descendi? desde la colina al valle.
Porque ten?a que hacer en su casa. Y arrodill?ndose sobre los pedernales del Valle de la Desolaci?n, vio a un joven desnudo que lloraba.
Sus cabellos eran color de miel y su cuerpo como una flor blanca; pero las espinas hab?an desgarrado su cuerpo, y a guisa de corona, llevaba ceniza sobre sus cabellos.
Y Jos?, que ten?a grandes riquezas, dijo al joven desnudo que lloraba.
-Comprendo que sea grande tu dolor porque verdaderamente ?l era justo.
Mas el joven le respondi?:
-No lloro por ?l sino por m? mismo. Yo tambi?n he convertido el agua en vino y he curado al leproso y he devuelto la vista al ciego. Me he paseado sobre la superficie de las aguas y he arrojado a los demonios que habitan en los sepulcros. He dado de comer a los hambrientos en el desierto, all? donde no hay ning?n alimento, y he hecho levantarse a los muertos de sus lechos angostos, y por mandato m?o y delante de una gran multitud, una higuera seca ha florecido de nuevo. Todo cuanto ?l hizo, lo he hecho yo.
-?Y por qu? lloras, entonces?
-Porque a m? no me han crucificado.
Publicado por Atreyu15 @ 19:12  | Micro-relatos
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