martes, 14 de noviembre de 2006
Desnudo, tendido sobre la cama, los brazos sobresaliendo a ambos lados del colchón y la mirada perdida en el cielo raso del cuarto. No es el calor de la noche lo que aviva su vigilia, pues hace ya unos instantes que recorre su cuerpo un tibio escalofrío. Son las tres de la mañana. Sus párpados no terminan de cerrase, pronto amanecerá y no quiere que el día le reciba despierto.
No es consciente de cuando comenzó a oírlo, ni tan siquiera de donde procede, lo único que sabe es que resuena en el interior de su cabeza como un inquietante eco. Es un goteo cadencioso, de ritmo lento y constante. Una gota tras otra que al estrellarse contra una superficie emite un agónico sonido que se apodera de toda la casa. El sopor invade su conciencia sin terminar de adueñarse de ella; es esa gota, la letanía de esa maldita gota que una y otra vez parece querer taladrar su oído. Un redoble luctuoso en una noche que parece extenderse sin final.
El goteo podría venir de la cocina, aunque bien pensado, el fregadero metálico delataría su procedencia; el sonido que a él le llegaba era más apagado. Hacía tan sólo dos días que había reparado los grifos del cuarto de baño, puede que fuese la cisterna, eternamente averiada. No le importaba, carecía de fuerzas y voluntad para levantarse y echar un vistazo; una extraña pereza parecía abrazarle como una fiel enamorada. Por un momento creyó distinguir, en el impacto amortiguado de la gota, una voz lejana repitiendo un mismo verso. Si no hacía algo pronto terminaría por perder los nervios, sin embargo, no intervenía para evitarlo, parecía tener la certeza de que ese goteo pronto cesaría y, con su final, llegaría su ansiado descanso…plof, plof, plof, tarareó la noche.


Como cada mañana entró en la habitación su madre para despertarlo. Lo encontró desnudo sobre la cama, los párpados cerrados, los brazos asomando cada uno a un lado del colchón, las venas de las muñecas abiertas y el cuerpo totalmente desangrado.
Publicado por Atreyu15 @ 19:43  | Relatos del blog
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Comentarios
Publicado por Loca_por_la_musica
martes, 14 de noviembre de 2006 | 21:03
Volvemos al tema recurrente, pero me encanta este micro-relato. Me ha dejado perpleja.
Publicado por Nereida4
miércoles, 15 de noviembre de 2006 | 0:22
¡Ufff! Relato que me ha impactado con su final Helado.
Tiene buena prosa y una atmósfera muy apropiada a pesar de la cual no me esperaba para nada ese cierre, y eso que viniendo de ti Atreyu debería de estar más prevenida de algo así jajaja Sonrisa Gigante. Supongo que estaba mas predispuesta a pensar en otro tipo de goteo más inocuo ya que sí me tiene pasado el estar en la cama sin poder pegar ojo por oír ese continuo goteo que proviene de una cisterna estropeda.
A pesar de ser un tema recurrente, si no recuerdo mal es el segundo personaje al que suicidas en su habitación RollEyes, me ha gustado el relato. Guiño
Publicado por Atreyu15
jueves, 16 de noviembre de 2006 | 16:36
Jajajaja Bailarina, me alegro de que te quedaras perpleja, después de todo lo que busqué en su final fue un giro brusco y duro. RollEyes
Bueno Nereida, a pesar de ser recurrente te pillé por sorpresa, pues también me alegro. Por cierto, es el tercero que suicido, si es que soy como la muerte, no dejo a nadie con vida Fumador
Publicado por seudolus
sábado, 18 de noviembre de 2006 | 10:14
Sabes que me gusta como escribes, y este relato (al que yo no llamaría micro) está bien estructurado, justo en palabras y en metáforas (a veces cerrar el tarro está bien). El giro que nos lleva al final sorpresa está bien encajado y no rompe el ritmo de la narración.
Te pongo el pero de que repites demasiado con el tema de la muerte, y en este caso del suicidio, corres el riesgo de encasillarte y no dar de si todo lo que tienes.
Y ya se lo que estás pensando: “¡Manda güevos!, el rompecojones del contramaestre diciendo que soy monotemático ¿Hay que joderse!”.
Publicado por Nereida4
martes, 21 de noviembre de 2006 | 14:01
Bueno, creo que por fin ya te hemos dicho todos lo de la recurrencia en “tu” tema Angelito Sonrisa Gigante.
Esperamos impacientes el siguiente relato. Flash