Dulce, suave, distraída,
abundante de tiempos y sonrisas.
Hacedora de cielos con dislates,
abrakadante de mundos, de placeres,
de suaves piélagos preñados
con sueños alucinados…breves.
En una noche de antiguos difuntos
que al alba espera el floral ramo.
Justa en pésames, en despedidas,
en parabienes y saludos,
pródiga Itáka en puertos y tragos.
Kata nocturna de otras vidas.