En la tarde de ayer, Juan y Miguel, dos hermanos de Grado (Principado de Asturias) se dedicaban, como tantas jornadas, a practicar la pesca submarina. Sumergidos en las frías aguas del Cantábrico buceaban en busca de apetitosas piezas con las que coronar su inmersión (quien sabe si también en busca de alguna sirena, pues dicen que haberlas las hay), tras infructuosa búsqueda regresaban a su lancha cuando ante ellos se presentó un inusitado huésped. Puede que los hermanos se miraran perplejos, todo estaba en orden: el arpón, el traje de neopreno, las aletas, las balizas, el bote esperando, y la tierra a dos millas. Pero no, sus ojos no les engañaban, ante ellos un hermoso rebeco nadaba plácido por aquellas aguas.
Dicen los entendidos no encontrarle explicación a lo sucedido y no seré yo quien se la busque. A mi, particularmente no me sorprende, me lo tomo como una muestra más de lo que sucede en mi tierra y es que Asturias está así.
PD ¿El rebeco, será autóctono o habrá llegado en patera?