domingo, 22 de octubre de 2006


Yerba mate


¿Por dónde podré bajar?, se preguntaba la solitaria luna paseándose por el cielo. El inmenso espacio azul le parecía una jaula y su único amigo era el aire. Lo envidiaba por su libertad para desplazarse de un lado a otro jugueteando con las nubes. Su mayor anhelo era pisar esa verde alfombra de las praderas que veía desde arriba, y dejarse resbalar por las colinas que descendían hasta un profundo y misterioso manchón azul.
-Quiero conocer ese otro cielo que tienen abajo -le contó al aire.
No es el cielo, mi amiga -silbó él-, es el mar.

Se acrecentaron sus deseos y en un ataque de mal genio gritó:
-¡Quiero bajar! ¡Quiero bajar!

Una estrella peleadora le dijo:
-¿Para qué formas berrinche? Eres centinela de la noche y no puedes dejar tu puesto.

Al verla llorar lágrimas de plata, las nubes se pusieron de acuerdo. Ellas la comprendían, porque en sus viajes siempre admiraron la tierra.

--Te vamos a ayudar para que no se note tu ausencia -le dijeron-. Cada una de nosotras colgará sutiles gasas de neblina y entre todas formaremos un telón, que dejará la noche más oscura que boca de lobo.

-¿Qué es eso? -preguntó ingenuamente la luna.

El arco iris prestó su escala de siete colores, y la luna, con una capa negra, un aderezo de tules y una coronita de estrellas, como una reina, bajó orgullosa. La tierra le abría al fin sus brazos amorosos, sus lagos y sus abanicos de palmera. La primera sensación que experimentó fue la de volar, de ser libre como un pájaro, hasta que sus pies tocaron unas agrestes colinas cubiertas de vegetación, entre las que cantaba el río Paraná. Se volvió niña, fascinada por las flores y los perfumes. Al mirarse en las aguas, su cara redonda le pareció demasiado pálida entre los coloreados frutos. Hubiera querido ponerse trenzas y parecer una campesina.

-¿Dónde habrá niños? - se preguntaba, sin saber que era este un lugar tropical y muy desierto.
-Ven a nadar - la invitó el río con un murmullo de cascadas.

No se hizo de rogar la traviesa luna. Se despojó de su paca y tules y de su coronita de estrellas para sumergirse en las rumorosas aguas que se llenaron de reflejos. En el oleaje aparecía y desaparecía, cual un barco redondo y blanco, y era ella la que miraba el cielo, un tanto oscuro sin su presencia.

"Ahora -pensaba- que he probado los frutos y conozco eso verde que es el pasto, los helechos y el agua; ahora que he aquietado este deseo de tierra, podré volver a mi sitio y ser para siempre una luz lejana, que alumbre los caminos del mundo y las ventanas de sus casas. Pero, ¡qué bueno fue mirar desde abajo!"
Ni se acordaba del cielo y lo encontró lindo.

Con su falta de experiencia olvidóse del jaguar, el temible animal de la selva que en las noches busca siempre alguna víctima para calmar su feroz apetito. Agazapado entre los juncos, vio a la luna, le pareció una gran tortilla de maíz, un tanto cruda tal vez. Cuando quiso abalanzarse a devorarla, el cuchillo de un diestro cazador terminó con su hambre y con su vida. Este hombre con su mujer e hija eran los únicos habitantes de la enmarañada selva; había construido una choza en un claro y hacía tiempo que andaba en busca de liquidar al jaguar que robaba sus animales domésticos.

-No temas, criatura -le dijo a la luna, que tiritaba de susto, sin saber aún de quien era esa redonda cara pálida-. Yo te llevaré a mi choza, en donde mi familia te atenderá.

Generoso, como buen campesino, le cocinó la última tortilla de maíz que quedaba; pasarían muchos meses antes de la próxima cosecha. La luna, envuelta en una gran sábana, se sintió feliz y humana entre gente tan amable, hasta que oyó decir a la mujer de su salvador:
-¿Qué vamos a comer mañana? Se acabó el maíz.

Con un poco de pena se puso su capa de reina, sus gasas y su coronita maltrecha. Se decidió a partir para volver a tomar su puesto en el firmamento y de paso agradecer su ayuda a las nubes. Nadie se había percatado de su ausencia ni de su viaje a la tierra y el arco iris se afanaba guardando su escala. La luna pensó: "¿qué puedo regalarle a esos campesinos que tan amablemente me acogieron? Algo que los ayude a vivir momentos felices, a olvidarse de la soledad y que los reponga de los duros trabajos que realizan". Entonces, muy emocionada, dejó caer sus lágrimas de plata que, iluminando la choza de luz y reflejos, regaron los campos.

Cuando al amanecer el buen hombre salió de la casa, arbustos desconocidos habían brotado por doquier. Entre el verde oscuro de las hojas asomaban blancas florecillas. La mujer, de pura hambre, preparó una infusión con esta yerba nueva y al beberla se sintieron todos mucho mejor y con ánimo.

El arbusto cundió como maleza por todas partes, y el país se hizo famoso y rico por su yerba mate. Se dice que la hija del campesino fue la depositaria de este regalo, que jamás murió y que va por todas partes repartiendo este don de la luna.



Yerba mate
Yerba mate


Tags: Mitos y Leyendas, Mitos, Leyendas, Paraguay, Luna, Hierbas, Bebidas

Publicado por Nereida4 @ 18:35  | Mitos y leyendas
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Comentarios
Publicado por Atreyu15
lunes, 23 de octubre de 2006 | 0:30
“…Y al beberla se sintieron todos mucho mejor y con ánimo…”

¿Y digo yo, esta hierba se fuma o no? Fumador
Publicado por Loca_por_la_musica
lunes, 23 de octubre de 2006 | 0:33
No lo habia escuchado nunca. aunque supongo que esa es la idea. Muy chula la leyenda.
Publicado por Nereida4
lunes, 23 de octubre de 2006 | 15:22
Lo siento Atreyu Angelito, no te sé decir… supongo que como toda hierba se podrá fumar aunque no sé los efectos locojajaja. De todas formas os pongo algo de información sobre ella.

La yerba mate se consume fría o caliente. Se la puede tomar echándole agua caliente directamente a la yerba y succionando el líquido con una “bombilla”, denominándose a esta bebida "mate", o también se puede tomar con agua fría, en cuyo caso se llama "terere" (en Paraguay). Otra variedad es el mate cocido, infusión que se toma mayormente como bebida caliente. Se la puede endulzar con azúcar o miel de abeja y además agregándole leche o limón según se prefiera. Fumador
Publicado por Nereida4
lunes, 23 de octubre de 2006 | 15:26
Es 100% natural, produciéndose en forma totalmente ecológica, la yerba mate no recibe ningún tratamiento químico en ninguna fase de su producción y procesamiento.
Actúa como estimulante natural por su contenido de cafeína.
Es energética, el uso de la yerba mate activa la vida cerebral, excita el aparato locomotor y demás funciones del organismo, debido a su calidad tonificante.
Es diurética y un suplemento dietético (no engorda).
Tiene propiedades digestivas y ligeramente laxantes.
Es una planta muy rica en vitaminas, según estudios, como los del Instituto Pasteur de Francia.
Contiene las vitaminas del complejo B, como las B1, B2, B6, Niacina, ácido pantoténico.
Es rica en minerales como Potasio, Sodio, Manganeso, Hierro y Fósforo.
Otras substancias contenidas son teobromina, teofilina, substancias desinfectantes, desodorantes y antioxidantes.
Publicado por Nereida4
lunes, 23 de octubre de 2006 | 15:28
Otros nombres comunes: Té del Paraguay, Té de los Jesuitas.

En cierto momento era tal la ambición de poseerla como factor preponderante de riqueza y como vigorizador del organismo humano que se llamo "Oro Verde". Fumador
Publicado por atreyu15
lunes, 23 de octubre de 2006 | 16:07
Gracias Nereida por tus explicaciones, me parecen muy interesantes. Guiño
Publicado por Loca_por_la_musica
martes, 24 de octubre de 2006 | 0:54
Había oido hablar del te de los Jesuitas. Supongo que sería en referencia a esta en concreto. Si, ciertamente interesante.
Publicado por Nereida4
martes, 24 de octubre de 2006 | 13:59
Parece ser que el nombre de “Té de los jesuitas” se debe a que las primeras cosechas de mate fueron impulsadas por los jesuitas en el siglo XVI.

Los jesuitas se familiarizaron con las particularidades de la yerba mate y si bien en un principio la prohibieron bajo pena de excomunión por considerarla un vicio, prefirieron que los indios siguieran haciendo uso de ella en reemplazo de las bebidas alcohólicas a las cuales eran afectos.
En las primeras décadas del siglo XVII, perfeccionaron la técnica de cultivo llegando a tal punto que fue el primer producto exportable al resto de las provincias coloniales, obteniendo importantes beneficios económicos. Fumador
Publicado por Nereida4
martes, 24 de octubre de 2006 | 14:07
Algunos historiadores mencionan a Irala como descubridor de esta bebida entre los indígenas en 1537 pero en 1544, Hernando Arias de Saavedra, Hernandarias, primer criollo que ejerció un cargo público en América como gobernador de Asunción, observó que los indios llevaban un pequeño saco de cuero alrededor de su cuello llamado guayaca, que contenía hojas de yerba mate triturada a la que llamaban ka’a. En las guayacas los indígenas solían llevar además, plumas de caburé (lechuza que habita en zonas húmedas de América del Sur a cuyas plumas, los indios le otorgaban un carácter mágico) y otros amuletos recomendados por el Paye, personaje altamente respetado por los indígenas, especie de brujo y médico de la tribu. Estas hojas las mascaban o la tomaban en forma de infusión que preparaban en una pequeña calabaza llamada matí -que da origen a la expresión, mate- y la bebían con una bombilla hecha con un canuto de tacuara.
Publicado por atreyu15
martes, 24 de octubre de 2006 | 18:30
Si es que los curas son la de dios RollEyes
Publicado por Invitado
viernes, 29 de agosto de 2008 | 2:23
esta mas o menos no buenadesquiciado pero no Llorandotan mala Sonrisa Gigante tuve biendo en barrias paginas y estuvo igual esta linda la ultima parte bey VacilandoinvasorChica