El grito, pintado en 1893 por Edvard Munch. Cera, pastel y témpera sobre papel cartón, 83,5x66 cms
El cuadro fue robado del Museo Munch, Oslo, en agosto del 2004 y ocupo las cabeceras de los principales informativos el pasado mes de septiembre tras su recuperación.
Es considerado, este cuadro, como uno de los más expresivos de la pintura contemporánea. Calificado como muestra de angustia y desesperación que se pueden observar reflejadas en la expresión de la mujer que, apretando sus manos contra la cara, asemeja una calavera.
El pintor juega con los colores, fríos y cálidos sin compensar, gamas saturadas y contrastadas, y la distorsión de las líneas, suaves y sinuosas, para lograr que el paisaje forme parte de la angustia del ser humano. Más muestras de pesimismo y soledad son las dos personas que aparecen al fondo, distantes, manifestando con su alejamiento la negación de ayuda al prójimo.
No cabe duda que en este cuadro el pintor nos da muestras de su tendencia psicológica depresiva.
Nota: Esta pequeña síntesis, está escrita tras la lectura de varias opiniones expertas en el tema de la pintura.
Yo no soy experto en estos menesteres, lo único que puedo añadir es que después de contemplarlo por primera vez, sentí ganas de escribir un relato, aquí os dejo el enlace para quien le interese:
El hombre de lluvia