UNA BALA ES SUFICIENTE
Llegaron en la noche,
pero no como los sueños,
pues eran
pesadillas fieras,
despertándole
en la oscuridad.
Estaba de rodillas, las manos a la espalda atadas con alambre y la cabeza inclinada hacia abajo, su cuerpo era un desecho que goteaba sangre, pues antes se habían entretenido torturándole, apenas respiraba, no pensaba, casi ni deseaba el final aliviador. Los hombres que le rodeaban se burlaban de él, al mismo tiempo que se pasaban con lenta cadencia unos cigarrillos de marihuana mientras le daban patadas suaves y golpes con el cañón de sus AK-47, uno de ellos le meo encima entre el jolgorio de todos.
El jefe del comando saco su pistola y le disparo en la nuca, un solo tiro, suficiente para que los sesos del hombre quedaran esparcidos por la tierra.