Otra bajada de pantalones ante los moros de mierda, parece que a nuestras sociedades occidentales gustan de ser enculados por la gentuza del Islam extremista, cediendo unas libertades, una cultura del libre pensamiento, unas democracias que llevan tres mil años forjándose, a las manos de unos despóticos gobiernos teocráticos, en los que mezquinos lideres religiosos gobiernan no solo la vida de sus súbditos, si no que además están comenzando a gobernar las nuestras.
¿Izquierdas, centro, derechas? Todos de la misma calaña, izquierdas que paradójicamente quieren ver hundido a un capitalismo que les llena los bolsillos y les permite llevar una vida de opulencia, izquierdas que no dudan en defender gobiernos que se pasan hasta el mínimo derecho humano por el forro de los cojones. Derechas que callan y consienten, y si acaso hablan con la boca pequeña, no sea que se les escape el gran trozo de tarta al que quieren hincarle el diente.
El Papa bajándose los pantalones, o mejor dicho subiéndose la sotana, y casi todos contentos de que pida disculpas, casi todos, los moros de mierda no, esos todavía quieren más, nos quieren a todos adorando a un Alá inexistente.
Su guerra santa no deja de ser igual a nuestras cruzadas de antaño, nosotros superamos esa etapa, ellos no. Y además ellos nunca tuvieron esos grupos de misioneros, que unas veces por las bravas y otras cargados de amor y siempre arriesgando sus vidas, se lanzaban a recorrer el mundo buscando hacer creyentes en un dios también inexistente.
Yo no creo en dioses, pero me quito el sombrero ante esas gentes, que hoy día se la juegan en los países mas necesitados, llevando no solo la palabra de su dios, pues también llevan medicina, educación, cariño, y siguen jugándose la vida, no solo por llevar a otros su fe, también les llevan un poco de felicidad y de amor. Eso es algo que no tiene esa religión de mierda que es el Islam.
Nací en una dictadura y ahora vivo en un país libre (de momento) y los pantalones me gusta bajármelos cuando voy al retrete o cuando tengo que calzarme a alguna niña.
Algunos se tomaran a broma lo de practicar con el 30-30, yo os aconsejo que mantengáis el pulso firme y la puntería certera, pues hay veces que la palabra no vale para nada. Y menos frente a individuos que ni saben ni quieren dialogar, solo sojuzgarnos.