miércoles, 30 de agosto de 2006
Algunos papeles viejos son como los recuerdos inoportunos. No aceptan el fuego ni la horca. El hombre cumple su tránsito pero sus recuerdos y su memoria a veces sobreviven a la desesperación.
El avaro de don Jesús María lo resolvió a su manera suicidándose.
Publicado por Atreyu15 @ 17:57  | Micro-relatos
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