sábado, 05 de agosto de 2006
Aquí en La Tierra Verde la polémica vuelve a estar servida, se puede leer en los foros como la gente se llama de todo, menos guapo, el dialogo también brilla por su ausencia. Y todo ello gracias a una guerra que ocurrió hace ya setenta años. También se ve esta polémica en los medios de comunicación y en las tertulias de bar, donde se encontramos gente insultándose, gentes tan jóvenes que no solo no vivieron la guerra, ni la dictadura, ni siquiera habían nacido cuando la muerte de Franco. Afortunadamente solo se insultan, sin llegar a las manos. Esperemos que no se llegue.
Y todo ello viene a cuento de la famosa retirada de símbolos franquistas de los lugares públicos, todo ello para no ofender a los que estuvieron del lado de la Republica (esto con sus matices, pues la republica tenia mas de un bando).
A mi me parece bien que se recuerde lo sucedido, y que a las nuevas generaciones se les explique de manera ecuánime, que se les enseñe, y que aprendan a lo que pueden llevarnos ciertas posturas extremistas, tanto de un bando como de otro, para así evitar situaciones como aquella.
Pero ocurre que se enseña de forma partidista, y cada uno quiere arrimar el ascua a su sardina, y todos los bandos se vuelven mezquinos y cainitas, y lo único que les enseñan a los jóvenes es el odio aquel que un día, hace setenta años, nos llevó a una guerra.
Yo comprendo que a algún excombatiente de la Republica le duela ver una estatua ecuestre de Generalísimo, también entiendo que a algún excombatiente de los nacionales le duela ver una calle dedicada a Santiago Carrillo. Pero eso debe de ocurrirles a muy pocos, pues la mayoría combatieron en el bando que les tocó, sin posibilidad de elección, y apuesto que a estas alturas comprenden a los que un día fueron sus enemigos a la fuerza.
En Gijón, al lado de las termas romanas, hay una estatua en bronce dedicada a un emperador romano, un genocida que paso a cuchillo a los pueblos astures (entre otros), y ahí está, y nadie se rasga las vestiduras, como tampoco lo hace nadie con la del Cid que hay en Burgos, y es sabido que el tal Campeador era un señor de la guerra que combatía en el bando del que mejor le pagaba, y por aquella época no había ni talante ni diálogos tontos, pues cuando se tomaba una ciudad se mataba todo lo que se movía y no era del bando propio. Casi como ahora.
Y para terminar (de momento) repito aquí la pregunta de un tertuliano en otro foro:
“Bueno anda, si quieren quitar la estatua ecuestre de Franco que la quiten, ¿pero porqué se llevan también al caballo, o es que el pobre animal tuvo la culpa de algo?”
Pero bueno, igual el pobre bicho es también un símbolo, un símbolo de los que solo quieren ver expuestos sus emblemas, y no los de otros.
Publicado por seudolus @ 13:09  | La Marmita de Seudolus
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Publicado por Manchurri
lunes, 07 de agosto de 2006 | 14:40
En estos temas, casi es mejor no hablar, aunque no tomes partido por una u otra posición, siempre acabarán acusándote unos y otros de las cosas mas peregrinas, incluso aunque tu no las hayas mencionado.

Yo creo que estas cosas solo las termina el tiempo y el olvido, ocurre que aquí y ahora, hay demasiados que están dispuestos a recordarnoslo aunque no queramos.
Publicado por seudolus
martes, 08 de agosto de 2006 | 13:45
Tanto si hablas como si no los exaltados de turno siempre te criticaran, y para ellos pasas a ser un demagogo del partido contrario al suyo. El tema de los símbolos franquistas acabará siendo lo que debería ser, historia. Pero cuando esto ocurra los interesados de turno echarán mano de otros símbolos que consideren adecuados al caso.