Hace unos pocos años, tres madrileños, un ex-informático, un escritor y un psicólogo se reunieron un verano que andaban aburridos y pusieron en marcha una curiosa iniciativa: fabricar sellos falsos con los más surrealistas motivos, pegarlos en las cartas "normales", echarlas en Correos y ver si éstas llegaban a sus destinos.
Los motivos de los "sellos" no tenían desperdicio, desde celebrar el "I Congreso de Obsesos Sexuales", hasta uno promoviendo "la lucha contra el sello falso":