Cuando llueve en agosto, llueve miel y mosto.
Cuando la lluvia en este mes cae con moderación es muy beneficiosa para las vides y, por lo tanto, para la cosecha de mosto.
Agosto, frío en rostro.
Afirma que en este mes, aunque veraniego, ya suele empezar a refrescar.
Agosto tiene la culpa, septiembre tiene la pulpa.
Dice que los frutos que nacen en agosto maduran en septiembre.
Agosto y septiembre no duran siempre.
Advierte que el tiempo de la abundancia y provecho no suele ser duradero.