Mi?rcoles, 19 de julio de 2006





Nos pusieron descalzos en la tierra
y quemaba, quemaba como suele
quemarnos el dolor, pero algo as?
como un dolor sin sitio destinado.
And?bamos, peque?os, tristes, solos,
con la llaga en el alma, por las calles
sin nombres aprendidos todav?a.

(Porque and?bamos todos en la noche
aunque quemaba el suelo).
Algunas veces
nos parec?a hallar en las aceras
un poco de bondad, y descans?bamos...
Pero llegaban otros enseguida,
con los mismos derechos, y era in?til
pedirle mayor bien a los espacios.
Se dir?a, pensando, que el Planeta
se desprendi? del sol con nuestro tiempo
y nos era imposible el habitarlo:
abrasaba el ambiente, no dol?a
con un dolor sin sitio destinado.
Y parec?a, a trechos, que acababa
la luz eternamente...
Sin embargo,
el agua fue cayendo gota a gota
y descansaba el pie.
Un resplandor
anunciaba distintas claridades
cuando inici? la alondra el primer vuelo...

...y and?bamos, est?bamos perdidos
al borde casi de la misma luz.



Publicado por Nereida4 @ 13:56  | Literatura
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