Los mozos colocaban de pie a la puerta de las casas de sus novias, un árbol de fresno o de roble, -al que llaman ramu- para que las bendiga el Santo. Después recorrían el pueblo cantando:
- Mañanita de San Juan,
madruga, niña, temprano
a entregar el corazón
al galán que puso el ramo.
La moza a quien no le han puesto el ramo la mañana de San Juan y se lo ponen la víspera de San Pedro, muestra su desagrado con esta copla:
- Enramásteme la puerta
la víspera de San Pedro.
¿No sabes, galán del alma
que estaba San Juan primero?
Y el galán se disculpa así:
- La víspera de San Pedro
te puse el ramu;
la de San Juan no pude
que estuve malu. (*)
(*) Recogida en Avilés en agosto de 1919