La campana tañía, el sonido llenaba todo el valle, siendo como era una de esas mañanas de calor del mes de agosto, el tañido de la campana se escuchaba claramente, nítido, en las seis aldeas que había en el valle.
La gente estaba en sus tareas, a pesar de ser domingo, los pocos habitantes que quedaban, estaban trabajando de una u otra manera, tan solo se libraban algunos ancianos y los niños mas pequeños.
Todos los habitantes del valle se preguntaban que pasaría, no se veía fuego ni otro peligro que justificara el tañido de la campana, y eso solo podría significar que alguien necesitaba ayuda.
Todos rumiaban estos pensamientos, pero ninguno se movía, nadie rompía el hielo con una acción, ni aún con una pregunta, por sus cabezas, pasaban pensamientos, “no es cosa mía”, “cuando yo he necesitado ayuda no la tuve”, “si alguno necesita algo que se lo pida a sus amigos”, “a mi no me incumbe”.
Hacía años que la campana de la parroquia no se utilizaba para solicitar ayuda de nadie, así que todavía resultaba mas raro que sonara de aquella manera, sin parar, urgiendo a los vecinos a hacer algo. Pero hacía años que algunos no se hablaban.
¿Si todo volviera a ser como antes?, antes con una de esas llamadas acudían todos los habitantes a la iglesia, y entre todos conjuraban el peligro. Hoy no se juntaban ni para jugar a las cartas, cada uno en su casa, con su gente y su tele. Cada día hablaban menos.
¡Que diablos! Pensó alguno, voy a ver que pasa, y si los demás no vienen peor para ellos.
Otro lo vio y decidió ir también, en poco rato varios vecinos de distintas aldeas se dirigían a la iglesia, donde la campana no dejaba de sonar.
A medida que se acercaban a la iglesia, fueron dejando de oírse los campanazos, todos pensaron que el que fuera se estaba cansando, o los veía llegar y aflojaba en el repique.
Cuando se juntaron todos en el atrio, vieron desconcertados que allí no había nadie, es mas, la espadaña de la iglesia no tenía ninguna campana, uno cayó en la cuenta de que el año anterior se había caído porque la viga de madera estaba podrida y desde entonces no tenían campana.
Algunos dijeron, que era una broma, o que enredar mas en el tema no valía para nada, pero todos se dieron cuenta de que en aquel atrio estaban todos, como antaño, dispuestos a ayudar a alguien.
Todos se dieron cuenta de que era un comienzo, quizá pudieran colocar de nuevo la campana en su sitio, quizá pudieran volver a ser la comunidad que fueron, quizá……