viernes, 19 de mayo de 2006
La campana tañía, el sonido llenaba todo el valle, siendo como era una de esas mañanas de calor del mes de agosto, el tañido de la campana se escuchaba claramente, nítido, en las seis aldeas que había en el valle.

La gente estaba en sus tareas, a pesar de ser domingo, los pocos habitantes que quedaban, estaban trabajando de una u otra manera, tan solo se libraban algunos ancianos y los niños mas pequeños.

Todos los habitantes del valle se preguntaban que pasaría, no se veía fuego ni otro peligro que justificara el tañido de la campana, y eso solo podría significar que alguien necesitaba ayuda.

Todos rumiaban estos pensamientos, pero ninguno se movía, nadie rompía el hielo con una acción, ni aún con una pregunta, por sus cabezas, pasaban pensamientos, “no es cosa mía”, “cuando yo he necesitado ayuda no la tuve”, “si alguno necesita algo que se lo pida a sus amigos”, “a mi no me incumbe”.

Hacía años que la campana de la parroquia no se utilizaba para solicitar ayuda de nadie, así que todavía resultaba mas raro que sonara de aquella manera, sin parar, urgiendo a los vecinos a hacer algo. Pero hacía años que algunos no se hablaban.

¿Si todo volviera a ser como antes?, antes con una de esas llamadas acudían todos los habitantes a la iglesia, y entre todos conjuraban el peligro. Hoy no se juntaban ni para jugar a las cartas, cada uno en su casa, con su gente y su tele. Cada día hablaban menos.

¡Que diablos! Pensó alguno, voy a ver que pasa, y si los demás no vienen peor para ellos.

Otro lo vio y decidió ir también, en poco rato varios vecinos de distintas aldeas se dirigían a la iglesia, donde la campana no dejaba de sonar.

A medida que se acercaban a la iglesia, fueron dejando de oírse los campanazos, todos pensaron que el que fuera se estaba cansando, o los veía llegar y aflojaba en el repique.

Cuando se juntaron todos en el atrio, vieron desconcertados que allí no había nadie, es mas, la espadaña de la iglesia no tenía ninguna campana, uno cayó en la cuenta de que el año anterior se había caído porque la viga de madera estaba podrida y desde entonces no tenían campana.

Algunos dijeron, que era una broma, o que enredar mas en el tema no valía para nada, pero todos se dieron cuenta de que en aquel atrio estaban todos, como antaño, dispuestos a ayudar a alguien.

Todos se dieron cuenta de que era un comienzo, quizá pudieran colocar de nuevo la campana en su sitio, quizá pudieran volver a ser la comunidad que fueron, quizá……
Comentarios
Publicado por seudolus
viernes, 19 de mayo de 2006 | 1:44
Suena aún la campana
en estas brañas,
y acudimos todos
donde uno llama,
pues estas no son tierras
de gentes hueras
donde uno solo mira
para el ombligo,
ese con el que todos
hemos nacido.
Que sea tu vecino
el mejor amigo
decimos en los montes,
y a esa campanada
presto acudimos,
que nunca a de faltarnos
la mutua ayuda,
y dejamos a un lado
las otras cuentas,
y si suena campana
corremos pronto,
pues todos somos uno
y uno todos.

Grumete, el día que vengas por aquí te enseño esta braña de treinta habitantes donde tenemos la costumbre de aclarar las cosas personales en la calea, directamente y de tu a tu, pero cuando suena la campana y uno pide ayuda allí vamos todos a echar una mano.
Y que sigamos así por mucho tiempo, pa que luego hablen de los vaqueiros.
Publicado por aynda
viernes, 19 de mayo de 2006 | 2:03
muy evocador
Publicado por Manchurri
viernes, 19 de mayo de 2006 | 13:26
Estoy seguro de que en esas brañas sigue movilizandose la gente por una campana, no trataba de desmerecer la respuesta de la gente, que sigue respondiendo, es una llamada general para tantas campanas que suenan y a las que nadie acude, solamente en algunas ocasiones nos damos cuenta de que tenemos una nueva oportunidad de ayudar a alguien que lo necesita.
Cada uno debe saber cuando hacer caso de las campanas.
Ya te lo diré en verso, si tengo tiempo.
Querido contramaestre, si puedo este verano ire a esa braña y charlaremos un rato.
Publicado por seudolus
viernes, 19 de mayo de 2006 | 14:47
Ya se que no tratabas de desmerecer a nadie, entendí tu relato. Mi respuesta es de ánimo, para que sepas que todavía hay gentes que acudimos a las campanadas. Aquí en la braña nos llevamos bien todos, y cuando hay algún roce este se aclara y santas pascuas. En la braña las casas están dispersas pero las voces se oyen desde lejos, y si un día un vecino da una voz pidiendo ayuda el resto acudimos al momento. La verdad que es una lástima que cada vez queden menos sitios así. Pero no desanimes, aún quedamos. No es bueno para la gente vivir con el enemigo al lado, el mejor amigo ha de ser el vecino, y cuando suenan la campana hay que acudir siempre.
Y a ver si podemos vernos este verano. Un saludo grumete.
Publicado por Nereida4
martes, 23 de mayo de 2006 | 20:44
Relato que nos recuerda que en esta vida suenan muchas campanas pero sólo escuchamos el repiqueteo muy de vez en cuando.

En mi parroquia creo que no hay ni campana.
Publicado por Atreyu15
miércoles, 24 de mayo de 2006 | 17:39
Me gusta el relato, parece llevarte a otros tiempos. Has dado al escrito un toque de misterio que “obliga” al lector a profundizar en tu “mensaje”, bien Manchurri, espero el próximo.
En cuanto a la redacción veo algunas cosillas (mucho no puedo ayudar, estoy yo bueno).
En general son repeticiones como por ejemplo: tañía, tañido y otra vez tañido (muy seguidas); claramente y nítido (puede dar sensación de redundancia); utilizas la palabra “todos” quizás en demasiadas ocasiones (algunas puede que sobren, se entiende el relato si las eliminas); En la última frase repites “quizá” pero en este caso creo que está bien pues refuerza el escrito (no sé si me explico). Pues eso, repeticiones (pequeñas cosas), algún acento y poco más puedo decirte. Sería interesante que escribieses utilizando el Word (contiene corrector de texto, diccionario de sinónimos y alguna cosilla más).Guiño
Publicado por Atreyu15
miércoles, 24 de mayo de 2006 | 17:45
El ser humano es muy “especial”, en muchas ocasiones cuando se trata de ayudar a una persona cercana, mira hacia otro lado, sin embargo, si se trata de una catástrofe (por muy lejana que se produzca) reacciona de forma maravillosa. En fin… así fuimos, así somos, así…RollEyes