miércoles, 17 de mayo de 2006
Imagínate a Franz Kafka en una calle de Praga. No, no es Praga, es otra ciudad. Imagínatelo en una calle de Berlín.
En el noviembre de 1923, él y Dora Dymant cambiaron de casa –Grunewaldstrass, 13- y alquilaron dos habitaciones en casa de un médico.
Imagínate a aquel escritor, afectado ya por la tuberculosis, paseando por la calle en una tarde nublada y tranquila.
Una niña llora en la acera. Franz Kafka se acerca a la niña, que oculta su cara bajo mechones pelirrojos. Llora porque ha perdido su muñeca.
-No, no se ha perdido –le dice Franz Kafka. Que no se ha perdido, que no llore, que la muñeca ha tenido que marcharse de viaje y que no se ha despedido de ella porque los adioses son tristes.
-Hace poco me he encontrado con tu muñeca –dice Franz Kafka-, a la salida de la ciudad. Y me ha dicho que te ha escrito.
Imagínate a la niña secándose las lágrimas con las manitas. La niña, desde la profundidad de sus ojos azules, mira al hombre moreno, al extraño mensajero.
El mensajero, Franz Kafka, sube calle arriba con su traje negro y paso lento, para perderse, como el más misterioso de los mensajeros, tras la esquina de la calle.
La niña, durante las semanas siguientes, recibió las cartas de la muñeca, en las que le contaba un viaje extraordinario, cada vez desde más lejos.
Publicado por Atreyu15 @ 17:10  | Micro-relatos
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Manchurri
jueves, 18 de mayo de 2006 | 23:42
Está muy, pero que muy bien este cuento, la verdad que solo el nombre de Kafka ya asusta un poco, y uno lo imagina siempre pensando cosas profundisimas o escribiendo teorías y pensamientos, el ponerlo en una situación en la que no interviene la logica, si no los sentimientos, es un giro que comvierte al autor Kafka en el humano Kafka.
Publicado por Atreyu15
viernes, 19 de mayo de 2006 | 0:12
Pues si, el micro está bien, para mi gusto el escritor jugó muy bien con el nombre de Kafka.
Publicado por Pablo
sábado, 18 de noviembre de 2006 | 4:54
muy bueno, bastante simpástico. una observación sólamente al primer comentario: Kafka no es un lógico.