De órdenes el azar
a quien quiera recibillas,
y calle quien no esté presto
mas que a recibir mancillas.
A quien non sepa llevar
las velas a barlovento,
al que deje navegar
al pairo su cargamento.
De literarios de antes
las bodegas somos llenas,
vacías de nuestra prosa,
vacías de nuestros poemas.
Copia y pega
pega y copia,
y llenemos las bodegas
de cosas que non son nostras.
Tripulación en el rol
tenemos ya unos cuantos,
tripulación que navegue
de esos nos faltan taitantos.
Gobiernen mareas y viento,
gobierne el barco el azar,
capitanes quinceañeros,
y las olas de la mar.
Qué buen puerto hallaremos
entre escollos y arrecifes,
mas nos os quede alguna duda
que en llegando el grumete
orzaremos a babor
y el groc sera sepultura,
sepultura de marinos
con los aquellos bien puestos,
con mareas y vientos propios
y el azar en el infierno.
Un Barco sin capitán
mala singladura es,
barco que anda sin gobierno
en el arrecife acaba,
en isla de un Robinsón
sin comida, niña... y nada.