No te preocupes ya mas,
De la vida de ese ave,
¿Cómo se llamó quizás?
¿Qué vida llevó, si cabe?
¿En que terrenos jugó?
A la gallinita ciega,
Cuanto trigo se comió
En aquel tiempo de siega.
Aquella gallina blanca
Fue la que puso aquel huevo
De donde salió ese pollo,
Que tu te comiste luego.
Eso a ti ¿Qué mas te da?,
No debe importarte un pito,
Disfrutaste de verdad,
Comiendo al animalito,
Con gran copa de coñac
Y un oscuro cafetito,
Acabaste la pitanza
Llenandote ya la panza,
El mágico humo de un pito.
No te extrañes de que luego,
Al llegar a la caleya,
En cuanto oigan tus pasos,
Los pollos…., huyan de ella.