SANTIAGO MATAPOLLOS, Y CIERRA ESPAÑA
El pollo non lo maté,
que me valió con comello,
matado lo han otras manos,
las que son del mio suegro.
De cómo murió non se
mas creo que de un hachazo,
que amen de llevar sus plumas
lo dejó muy bien limpiado.
Sin entrañas pollo y suegro,
hacha y boca sin entrañas,
y aunque no le di machete
el diente la hinqué con saña,
y moje pan en la salsa,
también mis dedos chupé,
rematando la faena
con una copa de Magno,
un cafelito muy negro
y un poco de humito mágico.
Venda pollos el que quiera,
el que quiera que los compre,
que aquí los cría mi suegro
y los mata diestramente,
que yo, solo con comellos
tengo más que suficiente.