"Romance de Seúdolus la noche que le tocó doblar Hornos a vela"
Maté cincuenta gigantes,
maté cinco mil molinos,
ovejas por diecemiles,
y cigarrillos sin tino.
La panera tengo llena
de pellejos de humanos,
matados en munchos miles,
matados en munchos años.
Que me dejen descansar
en aquesta piel de oveja,
de ovejita trasquilada
entre la suave entre pierna.
Con vino tinto y parrillas,
parrillas de carne buena,
con niñas tiernas
y amigos,
con un jergón en el cielo
y la sangre en la morcilla,
a ser posible en sartén,
en sartén y a mi modo (cocinada)
que ya se non rima un pijo,
que ya se non rima nada.
Y debajo de la cama,
pa non moverme en la noche
me dejen la bacinilla,
después de la bravonada.
Y mas molinos y amigos,
y mas gigantes y vientos,
y parrilladas, y niñas,
y barcos a sotavento.
Que me dejen donde estoy
o donde yo quiera irme,
navegar en mar ignota
(bacinilla bajo el coy)
o quedar en tierra firme.
Y es que ya me estaban tocando
la moral de sur a norte,
caminito de Santiago,
caminito de Monforte.
De Lemos.